LA LUNA
Las influencias lunares en los seres humanos están perfectamente demostradas, incluso a través de trabajos puramente científicos. Hoy en día, ya se sabe que la luna no sólo afecta a las mareas y a las embarazadas, sino que también afecta a nuestro carácter y por consiguiente a nuestra manera de hacer y ver las cosas. Físicamente, se ha constatado su influjo en el cuerpo, en el humor o ánimo, en el cerebro, en los líquidos corporales y en la menstruación que sigue la rítmica lunar. También se han observado importantes modificaciones en la conducta de organismos vivientes debido a las alteraciones metabólicas observadas en éstos.
Durante el ciclo lunar y todas sus fases, este satélite emite una serie de impulsos que determinan formas de actuar y predisposiciones para determinadas acciones en la persona.
En luna nueva (cuando la luna no se ve), es más indicado para reflexionar y dejar fluir las ideas, o meditar sobre la tan ansiada paz interior y realizar viajes hacia tu subconsciente para desvelar tus posibles bloqueos y limpiarlos. Es época de buenas vibras y es el momento de eliminar todo lo malo de uno mismo como vicios o malas costumbres.
En cuarto creciente, tus reflexiones pueden empezar a cobrar forma de alguna manera. Es un tiempo apropiado para desechar las ideas malas y quedarse sólo con las ideas útiles. Es un buen momento para empezar a buscar la solución a un problema y, en el plano espiritual, proyectar nuestras energías hacia lo que deseemos. Luego puedes ponerte plenamente manos a la obra para conseguir que algunas de esas ideas se hagan realidad. Es un momento en que empezaremos a tener buena suerte.
En luna llena, podemos darle los toques finales a cualquier cosa en la que estuviéramos metidos. Es el momento de ir finalizando y concluyendo nuestros proyectos o ideas, sea en el sentido que sea. En el plano espiritual, es cuando nuestras energías están más recargadas, ideales para proyectarlas hacia nuestros deseos y sueños. En esta fase se aconseja la concepción de bebés, la consecución de pareja y hasta el matrimonio. También es un momento ideal para resolver problemas legales, solicitar préstamos y apostar en juegos de azar.
En cuarto menguante es aconsejable esperar y celebrar por el final de un ciclo. Es el mejor momento para reflexionar profundamente sobre los resultados obtenidos en la luna llena. En cuanto a la meditación, también es un período fabuloso para explorar la paz interior. Este momento es bueno para despejarse de los momentos depresivos y melancólicos.
LA MIEL
Desde épocas antiguas, la miel se ha empleado con fines mágicos. En algunas tribus africanas, se le atribuía la propiedad de facilitar la adivinación. Simboliza el conocimiento espiritual, de iniciación, así como de paz y tranquilidad.
El esoterismo considera a la miel como símbolo del Yo Superior que ayuda a lograr riqueza, salud y prosperidad, así como éxitos en el sexo y el amor. Por este motivo la vela de miel en muy positiva para potenciar trabajos.
En algunos ritos de iniciación las manos se lavan con miel, lo cual hace recordar sus aplicaciones médicas y como sustancia purificadora.
La miel es considerara es un ingrediente indispensable en las recetas esotéricas para atraer el amor, aumentar el poder de atracción y cimentar las bases para una unión feliz y duradera. La miel estimula la belleza y el magnetismo personal, nos vuelve más seductores e irresistibles.
Para resumir, la miel facilita la unión de pareja, estimula la sensibilidad, la bondad y paz. Su reputación como afrodisíaco es muy grande. Los novios tienen intensos deseos de hacer el amor. Seguramente por el hecho de que la miel contiene mucha vitamina B y C y minerales, los cuales estimulan la producción de hormonas sexuales.
LA ALQUIMIA
Hoy se aceptan dos clases de alquimia, la alquimia esotérica (verdadera) y la alquimia exotérica (falsa).
Es más común oír de la alquimia exotérica, y sólo está fundamentada sobre operaciones químicas para transmutar o cambiar sustancias. Al contrario, la alquimia esotérica es la interior, donde lo único que vale la pena transmutar es la propia mente y la voluntad, lo que hará vibrar y transmutar a otras manifestaciones de la naturaleza y a otras mentes.
Con el paso de los siglos se puso más interés en la trasmutación de los metales simples para convertirlos en otros metales de gran valor como el oro. Para este propósito siempre se buscó un catalizador al que se llamó la piedra filosofal.
En realidad, la verdadera piedra filosofal es un estado del alma que permite no sólo transmutar los elementos, sino también transformar al propio experimentador. Éste entra en otro estado. En él se operan mutaciones. La vida se prolonga, la inteligencia y percepciones alcanzan un nivel superior. El verdadero alquimista pasa a otro estado del ser. Se encuentra izado a otro estado de consciencia. Sólo él se siente despierto, y tiene la impresión de que todos los demás hombres siguen durmiendo. Esta alquimia verdadera ya no tiene ya como principal objetivo el mejorar los metales, sino el mejorar al hombre, mediante la meditación. En este estado de conciencia, no se reprimen los instintos, sino que se los transmuta y transforma en sentimientos más humanos.
Al final, con la alquimia verdadera se logra una comprensión de la naturaleza humana; comprendemos las fuerzas a las que estamos sometidos; por medio de la Magia, ejercemos un mayor uso y control de las energías ambientales.