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Tarot

taroSin lugar a dudas el verdadero origen del Tarot es desconocido, Los estudiosos del tema aseguran que fue inventado por los antiguos egipcios como libro de la vida, y fue introducido en la cultura occidental por los gitanos y los templarios.

Los hallazgos arqueológicos, en el Valle de los Muertos, nos han permitido conocer que el mítico príncipe y sacerdote Hermes (Thoth, luego deificado como dios egipcio de la magia, las ciencias y la matemática, conocedor del pasado, presente y futuro) encargado de prever el futuro y la medida del tiempo, elaboró un libro de 78 láminas de oro denominado Libro de Thoth o Libro Sagrado, en que detalla los secretos de la vida del hombre y del saber de la humanidad. Estos símbolos a su vez fueron colocados en las columnas localizadas a los pies de la esfinge de Giza. La tradición hermética sitúa a lo largo de las paredes de un corredor que conduce a un templo de iniciación egipcia, un centenar de cartas del Tarot de las cuales solo se conocen setenta y tres, el resto constituyen las tablas de Aeth o Tarot esotérico, que aun no conocemos.

Algunos estudiosos, le adjudicarían la creación del Tarot a sabios de la Biblioteca de Alejandría. Otros tantos, aseguran que por la destrucción de la biblioteca, se generó un lenguaje místico que dio origen al actual simbolismo del Tarot.

Lo que sí es un acuerdo común es que el Tarot proviene de maestros espirituales que “guardaron” en las imágenes simbólicas sus conocimientos herméticos. En las escuelas esotéricas y herméticas de occidente, las “claves” del Tarot han servido como vías de autoconocimiento y ascenso espiritual, ya sea a través de la meditación en ellas o mediante el estudio de sus mensajes y relaciones. Cada una de éstas es en sí misma un camino hacia el autoconocimiento.

En la avenida de Las Esfinges, excavada hacia el año 1964, que une las pirámides de Luxor y Karnak; se hallaron esculpidas en piedra las figuras de algunos Dioses egipcios con símbolos astrológicos, que eran utilizadas por los sacerdotes para ver el futuro del Imperio Egipcio.

Este oráculo era llamado “Tar- ro”; que significa sendero real. De aquí la teoría de algunos estudiosos del Tarot y su actual nombre. La búsqueda de un sendero que nos ayude a avanzar con seguridad y prevenir los peligros del camino.

En Egipto aparecen los 22 arcanos mayores, base de nuestro Tarot actual. Estaban formados por algunas de las Deidades de Egipto, y adopta el número 22 por la influencia del pueblo Hebreo.

El Tarot y su aplicación en las artes adivinatorias, no solamente sobrevivió al paso de los siglos, sino que su fama fue en aumento desde el lejano Egipto, pasando por la Edad Media, el Renacimiento, y llegando a nuestros días, siendo usual su práctica en todos los ámbitos de la sociedad, incluso llegando a ser estudiado por psicólogos de la altura de Jung.

Las cartas son simbólicas, y de ahí su capacidad para ser una herramienta de adivinación. Su simbología se extrae de los jeroglíficos, los personajes míticos, los arquetipos, la numerología, la kábala.

Se puede definir al Tarot como, un método de adivinación e investigación de la psiquis, de la relación del hombre con el universo, las leyes que rigen la naturaleza y su mente. Las aplicaciones del Tarot en su faz interpretativa van a campos como: el Astrológico, el numérico, el cabalístico y el simbólico. Tan amplio marco de acción, ha llevado a especialistas en el campo a plantear la importancia mágico-ritualística del mismo y al Tarot como instrumento fundamental de este arte sagrado.

Se trata de uno de los métodos de adivinación más antiguos, y como tal, es un verdadero tesoro que permite descifrar un significado oculto en cada una de sus cartas, un significado que se relaciona directamente con estados del alma y circunstancias afines a dichos estados del alma, y que va más allá de los límites espacio-temporales, permitiendo así describir circunstancias tanto presentes, como pasadas, como futuras del consultante.

Han existido varios Tarots desde épocas muy remotas, pero hay una gran semejanza y equivalencia entre todos ellos. Sin embargo, el Tarot que más aceptación tuvo fue el de Marsella. El Tarot de Marsella presentaba personajes enteros y no desdoblados, la numeración aparecía en la parte superior en romano, y el nombre de la carta en francés en su parte inferior. La época en que se data se remonta al Siglo XV.

La baraja del tarot se compone de 78 naipes, 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores.  Arcano viene de Arca y se refiere a un profundo secreto, cada uno de ellos equivale a una llave de la revelación.

Los Arcanos Mayores suponen un significado más profundo y arquetípico que los Arcanos Menores, que representan situaciones cotidianas. Su interpretación es un camino para conectar con el inconsciente.

Se considera que sus significados individuales y colectivos pueden dar respuesta a todas las preguntas humanas. Tienen semejanza con los senderos de la Cábala, ya que se basan en la misma numerología y algunos les atribuyen un origen común.

Las jugadas o tiradas de las cartas del Tarot, sus posibles y múltiples combinaciones, nos hablan de nosotros mismos, de nuestras relaciones y de aquellas cuestiones o situaciones que en ese momento van a ser o son claves en nuestra vida. Cada patrón o lámina descubrirá una diferente forma de manifestación de las energías que intervienen para crear la realidad presente. Dichos patrones representan las energías que operan dentro del individuo en ese momento.