Sofia Alta Videncia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTOESTIMA


autoestima

INTRODUCCIÓN

A veces ocurre que un niño está aprendiendo a caminar y se cae. Entonces los padres lo aplauden diciéndole que no importa, que se levante ya que no pasó nada y lo estimulan ante sus fracasos o errores. En estos casos los padres tienen una buena actitud hacia el niño.

En cambio si en la familia al niño no se le reconoce nada y le hacen ver que lo que hace es normal o natural, que no interesa y eso es todo, el niño no tiene estímulos para intentar avanzar como persona. Esta es una mala actitud.

Hay que hacerle entender al niño que es una persona muy especial, que no hay otro como él en el mundo. Los niños no nacen con sentimientos positivos o negativos acerca de ellos mismos. Esto lo aprenden de las cosas que les suceden.

La persona, va creciendo dentro del ambiente familiar, que es el principal factor formador de la personalidad. Pero la personalidad de cada persona, no sólo se forma a través de la familia, sino también, con lo que la persona cree que los demás piensan de ella y con lo que piensa de sí misma. Esto se manifiesta mejor al salir del ambiente familiar para empezar a relacionarse con personas de otro grupo. Su éxito en nuevos medios dependerá de lo que piensa de sí mismo.

La opinión que tengamos de nosotros mismos, es la responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una valoración positiva de uno mismo potenciará la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una valoración negativa enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso. Entonces la persona comienza a sufrir o a fingir lo que no es.

Cuando una persona no logra ser auténtica se le originan los mayores sufrimientos, tales como, enfermedades psicológicas, la depresión, las neurosis y ciertos rasgos que pueden no llegar a ser patológicos pero crean una serie de insatisfacciones y situaciones de dolor; como por ejemplo, timidez, vergüenza, temores, falta de autoestima, trastornos psicosomáticos.

En resumen, existe algo que no se puede tocar pero afecta a nuestros sentimientos. No se puede ver pero está ahí cuando nos miramos al espejo. No podemos oírlo pero está ahí cuando hablamos de nosotros mismos. ¿Qué es eso tan importante y misterioso? ¡Es nuestra AUTOESTIMA!

¿Qué es autoestima?

Es la percepción profunda que las personas tienen de sí mismas. Implica ser conscientes de: (1) las virtudes y defectos propios, (2) lo que los demás realmente dicen de uno y sienten hacia uno; aceptando todo ello en su justa medida, sabiendo y afirmando que en cualquier caso uno es valioso y digno de ser amado y aceptado. Supone la valoración y aceptación de nuestros rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Es así cómo nos respetamos  a nosotros mismos y a los demás.

Ese sentimiento de valor y dignidad nos da: (1) gran fe en uno mismo y nuestras habilidades, (2) un razonable sentido de valor o importancia hacia uno, (3) un sentimiento de estar satisfecho con uno mismo o con una situación o logro.

¡Cuidado! La autoestima NO SIGNIFICA ALARDEAR de lo maravilloso que eres. No se trata de pensar que eres PERFECTO; porque nadie lo es.

Importancia de la autoestima

Una autoestima no saludable (desequilibrada) es una de las causas del sufrimiento psicológico y, a largo plazo, uno de los factores que pueden tener influencia en el éxito entendido de forma integral y en la depresión.

Una autoestima saludable nos da confianza en las propias capacidades, en la eficacia personal a la hora de plantearse objetivos (a corto, mediano y largo plazo), y perseguirlos hasta conseguirlos como meta.

Una alta autoestima nos ayuda a mantener la cabeza bien alta y a sentirnos orgullosos y respetarnos a nosotros mismos y de lo que podemos hacer. Cuando tu autoestima está bien, los demás también suelen respetarnos y gustan de nuestra compañía.

Al crecer o tomar decisiones difíciles―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengamos, mejor. Por ejemplo: con una autoestima en buenas condiciones, no nos dejamos convencer ciegamente por nuestros amigos que pretenden involucrarnos en alguna tontería o algo peligroso, sabemos que somos lo suficientemente inteligentes como para decidir por nosotros mismos. Actuaremos de acuerdo a la opinión que tengamos de nosotros mismos.

Si tenemos buena autoestima podemos probar cosas nuevas, hacer amigos o mejorar nuestro rendimiento escolar.

De la autoestima depende el desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de la felicidad.

La autoestima es importante porque moldea nuestras vidas. Por eso hay que estar atentos al lado emocional de los niños, durante la etapa desde el nacimiento a la adolescencia, ya que ellos son vulnerables y flexibles.

Formación de la autoestima

Nuestra autoestima depende de nuestras experiencias a lo largo de la vida. Lo que nos ha pasado, las relaciones que hemos tenido con los demás (familia, amigos, etc.), las sensaciones que hemos experimentado, todo influye en nuestro carácter y por tanto en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

La imagen que tenemos de nosotros mismos se forma a través del reflejo de las OPINIONES DE LOS DEMÁS. Pero también es importante la imagen de nosotros mismos, tal como DESEARÍAMOS ser.

Con el tiempo, las personas que nos rodean ayudan a desarrollar nuestra autoestima. ¿Cómo? Animándonos cuando aprendemos a gatear, caminar o hablar. Amándonos y haciéndonos sentir valiosos.

Más adelante formamos nuestra estima cuando nos ayudan a aprender a hacer las cosas o a darnos cuenta de nuestras cualidades; cuando creen en nosotros y nos animan a volver a intentar algo que no nos salió bien la primera vez. Todo es parte de ese aprendizaje que nos hará vernos a nosotros mismos de forma positiva, sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho y seguros de que podemos  hacer mucho más.

Seremos mal formados si nuestros padres o profesores no nos animan lo suficiente, o si nos gritan mucho en casa o en el aula. Así podemos sentirnos más tontos y sin valor.

Existen unas necesidades psicológicas universales en todas las personas, que necesitamos cubrir desde niños para tener una buena salud psicológica y que pueden influir decisivamente en nuestra forma de ver la vida.

Cuando no se cubren esas necesidades, en la edad adulta una persona puede desarrollar trastornos psicológicos, como depresión, ansiedad o trastornos relacionados con la necesidad psicológica que no fue cubierta.

Esas necesidades psicológicas son: (1) necesidad de afecto, (2) necesidad de tener cierta confianza en sí mismo, (3) necesidad de realización personal o de interpretar correctamente al mundo y a uno mismo.

Por ejemplo, equivocadamente creemos que TENEMOS que ser aprobados por todas las personas, de que TENEMOS que conseguir cualquier cosa que nos propongamos; de que las cosas TIENEN que ir por el camino que nosotros creemos; de que las personas TENEMOS poco control sobre las situaciones negativas que nos producen perturbaciones, etc.

Esta interpretación equivocada nos genera sentimientos como tristeza, ansiedad, culpabilidad, ira; que minan y disminuyen la AUTOESTIMA y que, algunas veces, nosotros simplemente con darnos cuenta de que los estamos pensando, ya los podemos cambiar y modificar para sentirnos mejor. Pero en otras ocasiones, mantenemos estos pensamientos a pesar de saber que nos producen daño.

Síntomas de alta autoestima

Una persona con autoestima alta:

  • Asume responsabilidades con facilidad y entusiasmo. Utiliza sus medios, oportunidades y capacidades para modificar su vida de manera positiva.
  • Tiene confianza por su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos y dificultades que experimente.
  • Está orgullosa de sus logros
  • Se quiere y se respeta a sí misma, consiguiendo el aprecio y respeto de quienes le rodean.
  • Rechaza toda actitud negativa para la persona misma.
  • Expresa sinceridad en toda manifestación de afecto que realiza.
  • Se acepta a sí misma.
  • No es envidiosa.
  • Es tolerante.
  • Cree firmemente en ciertos valores y principios, está dispuesta a defenderlos aún cuando encuentre fuertes oposiciones colectivas, y se siente lo suficientemente segura como para modificar esos valores y principios si nuevas experiencias indican que estaba equivocada.
  • Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio juicio, y sin sentirse culpable cuando a otros les parece mal lo que haya hecho.
  • No emplea demasiado tiempo preocupándose por lo que haya ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro.
  • Se considera y realmente se siente igual, como persona, a cualquier otra persona, aunque reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica.
  • No se deja manipular por los demás, aunque está dispuesta a colaborar si le parece conveniente.
  • Reconoce y acepta en sí misma una variedad de sentimientos e inclinaciones tanto positivas como negativas y está dispuesta a revelarlas a otra persona si le parece que vale la pena.
  • Es capaz de disfrutar diversas actividades como trabajar, jugar, descansar, caminar, estar con amigos, etc.
  • Es sensible a las necesidades de los otros, respeta las normas de convivencia generalmente aceptadas, reconoce sinceramente que no tiene derecho a mejorar o divertirse a costa de los demás.
  • Es hábil perdonándose a sí mismo y a los demás.
  • No le teme a los cambios.
  • Sabe aceptar las frustraciones, aprende de los fracasos, es creativo e innovador, le gusta desarrollar los proyectos y persevera en sus metas.
Ventajas de una buena autoestima
  • Tenemos menos tensiones y dominamos el estrés mejor.
  • Una visión más positiva y optimista con relación a la vida.
  • Aceptamos más fácilmente las responsabilidades personales y tenemos la sensación de poseer un mejor control de lo que ocurre.
  • Somos más independientes.
  • Nos aceptamos mejor a nosotros mismos y a los demás.
  • Somos más capaces de escuchar a los demás.
  • Contamos con mayor equilibrio emocional.
  • Realmente disfrutamos de las situaciones sociales; incluso de la soledad.
  • Nuestra autoconfianza mejora, así como nuestro humor y creatividad.
  • Nuestros temores ante los riesgos y fracasos son menores. Más bien, ellos se convertirán en buenas oportunidades, retos y experiencias.
  • Nos es más fácil expresar nuestros sentimientos.
  • Los sentimientos negativos como la envidia o el rencor desaparecen.
  • Tenemos más ilusión, motivación, entusiasmo y capacidad para disfrutar de los placeres de la vida.
Síntomas de baja autoestima

Cuando una persona tiene su autoestima baja:

  • Hay falta de autoconfianza. Desconfía de sus facultades y le cuesta trabajo tomar decisiones, ya que siempre tiene miedo a equivocarse y a enfrentarse al fracaso.
  • Se deja influir fácilmente por otras personas.
  • Se frustra fácilmente, se siente impotente, actúa a la defensiva y tiene miedo al cambio.
  • Culpa a los demás por sus debilidades.
  • Miente frecuentemente y oculta sus verdaderos sentimientos. Le cuesta manifestar sus sentimientos por miedo a sentirse rechazada y, si algo funciona mal en una relación de pareja o amistad, enseguida se culpa.
  • Experimenta angustia y depresión por no ser capaz de superarse y de gustarle a todos. Su idea de bienestar está ligada a lo que los demás les digan.
  • Se autocritica dura y excesivamente, lo que la mantiene en un estado de insatisfacción consigo misma. Exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo. Ni siquiera puede perdonar a los demás.
  • Tiene hostilidad, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aún por cosas de poca importancia, propia del supercrítico a quién todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.
  • Es hipersensible a la crítica, por la que se siente exageradamente atacada, herida; echa la culpa de los fracasos a los demás o a la situación; cultiva resentimientos tercos contra sus críticos. Porque tiene una imagen distorsionada de sí misma, tanto en lo que se refiere a rasgos físicos como en lo relacionado con su carácter y valía personal.
  • Necesita aprobación de forma desesperada, así que depende en exceso del afecto de los demás, de lo que dicen, etc. Y eso la hace vulnerable.
  • Tiene Indecisión crónica; no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
  • Tiene un deseo innecesario por complacer, por el que no se atreve a decir NO, por miedo a desagradar y a perder la buena opinión del peticionario.
  • Es perfeccionista, tiene un deseo profundo de hacer “perfectamente” todo lo que intenta, que conduce a un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la perfección exigida. tener
  • Posee tendencias defensivas, todo lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo. Es indiferente al gozo de vivir y a la vida misma. Ella misma crean una falta de oportunidades, tiene dificultad para saber qué es lo que quiere, no logra concretar nada, tiene dificultades con el contacto social.
Causas de una baja autoestima

Todos tenemos en el interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre seamos conscientes de estos. Los sentimientos ocultos de dolor suelen convertirse en enojo, y con el tiempo volvemos el enojo contra nosotros mismos, dando así lugar a la depresión. Estos sentimientos pueden asumir muchas formas: odiarnos a nosotros mismos, ataques de ansiedad, repentinos cambios de humor, culpas, reacciones exageradas, hipersensibilidad, encontrar el lado negativo en situaciones positivas o sentirse impotentes y autodestructivos.

Muchos no tenemos confianza en nosotros mismos, ni en nuestras propias posibilidades, porque nuestras experiencias así nos lo han hecho sentir, o por mensajes de confirmación o desconfirmación que son trasmitidos por personas importantes en nuestra vida, que nos alentado o denigrado.

Otra de las causas por las cuales llegamos a desvalorizarnos, es por la comparación con los demás, en los que vemos virtudes superiores; sentimos que no llegamos a los rendimientos que otros alcanzan; creemos que nuestra existencia no tiene una finalidad, un sentido, y nos sentimos incapaces de mejorar; los que parecen superiores nos descalifican y la existencia se reduce a la de un ser casi sin ser. No llegamos a comprender que todas las personas son diferentes, únicas e irrepetibles, por lo que nos consideramos menos que los demás.

Y todo esto puede empezar desde que somos niños, porque a esa edad muchas veces nos humillan, desprecian, no nos prestan atención, se burlan o se ríen de nosotros cuando pedimos ayuda. Eso nos hace sentir dolor que influye en nuestra personalidad.

La autoestima y la comunicación están muy relacionadas, porque según como nos DIGAN algo, el efecto será positivo o negativo, de aprendizaje o de resentimiento, que se transmite desde que somos pequeños. Los padres y madres que dañan nuestra autoestima no siempre lo hacen intencionalmente, ya que ellos fueron educados del mismo modo.

Consecuencias de una baja autoestima

En el momento en que la persona afectada es adulta, transmitirá la humillación o el maltrato a personas más pequeñas o vulnerables. Es una CADENA hereditaria de abuso y poder, ya que el desprecio y la vergüenza vivida en la infancia son la fuente de los problemas que afectan en la vida adulta y los causantes de la baja autoestima.

Estos problemas pueden ser en forma de trastornos psicológicos, emocionales y físicos (cáncer, úlceras, hipertensión, trastornos cardíacos y alimentarios, problemas en la piel, depresiones, etc.), produciendo dificultades en nuestras vidas (conflictos serios en el trabajo, disminución de la energía y de la capacidad creativa, relaciones matrimoniales desastrosas, no poder hacer o conservar amigos, poco entendimiento con las hijas e hijos, etc.).

Una baja autoestima, entonces, tiene relación con problemas como la depresión, anorexia, timidez, abuso de drogas, y otros; mientras que una buena autoestima puede hacer que tengamos confianza en nuestras capacidades, no nos dejemos manipular por los demás, seamos más sensibles a las necesidades del otro, y entre otras cosas, que estemos dispuestos a defender nuestros principios y valores.

Consejos para una buena autoestima
  • Préstate más atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te haga feliz y te satisfaga.
  • Elógiate con frecuencia, especificando tus logros, como: “Hoy fui muy buen amigo con Eduardo” o “El examen me salió mejor de lo que pensaba.”  Siempre trata de hablar positivamente, reafirmando las fortalezas que ya tienes e incorporando a tu personalidad atributos que desees tener.
  • Comienza por aceptarte tal como eres, en lugar de querer ser lo que otros quieren que tú seas. Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas porque son parte de ti.
  • Acéptate tal y como eres, en tus cualidades y defectos. Todos tenemos defectos, nadie es perfecto.
  • Desarrolla el sentido del humor, no des tanta importancia a los posibles comentarios de los demás. Seguramente en la mayoría de ocasiones nos hacemos montañas innecesariamente, la gente no está siempre pendiente de lo que hacemos o decimos, TODO ESTÁ EN NUESTRA IMAGINACIÓN.
  • Si algo sale mal, aprende de tus errores y ten coraje para volver a intentarlo. Nadie está libre del error en esta vida y a veces hay que ver la cara positiva de los fracasos. Esto también es válido en las relaciones personales.
  • Simplifica tu vida y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo.
  • Muchas veces vivimos atormentándonos con hechos del pasado que nos causaron algún dolor. Cambiando nuestro punto de referencia, no podremos cambiar nuestro pasado, pero si la interpretación de él.
  • Libérate de rencores. El rencor es una carga muy pesada, que te hace infeliz y te impide avanzar, por lo que desde hoy en adelante hazte la firme meta de perdonar y olvidar todas las ofensas que has recibido.
  • Además de ser capaz de comprender la situación y aceptarla, hay que ser capaz de PERDONAR. Implica empezar de cero con todas aquellas situaciones y sufrimientos que le dañaron.
  • Ejercita tu cuerpo, practica tu deporte favorito o simplemente realiza una caminata 30 minutos diarios. Parte de la filosofía de tener una mente sana es tener un cuerpo sano.
Conclusiones

Según se hallan comunicado nuestros padres con nosotros, así van a ser los ingredientes que se incorporen a nuestra personalidad, nuestra conducta, nuestra manera de juzgarnos y de relacionarlos con los demás. Por eso, un adecuado nivel de autoestima formado dentro de la familia es la base de la salud mental y física del organismo. Lo ideal sería que nuestros padres no se preocupasen sólo en mantenernos en buena salud física, sino que mirasen más por nuestra salud emocional.

Una persona con un alto sentido de autoestima siente que es una persona
buena y capaz, y que su forma de actuar influye en su vida y en la de
otros. Una persona con poca autoestima piensa que no vale como persona y que su forma de actuar no influye en su vida o en la de otros.

El hecho de querernos más y mejor está en nuestras manos, no en las de los demás. Todo reside en la cabeza y nosotros somos quienes debemos intentar cambiar nuestra autoestima.

Cuando realizamos algo o actuamos de una manera que creemos que es la correcta, automáticamente el nivel de autoestima aumenta, y cuando sentimos que nos hemos comportado de una manera incorrecta, nuestra autoestima se queda dañada. Todo esto nos indica que la persona no nace con un concepto fijo y estático de lo que es, sino que este concepto se forma y desarrolla progresivamente en función de muchas variables como son: rasgos de personalidad, necesidades psicológicas, educación familiar, etc.

Si nos valoramos, nos transformamos en guías de nuestra propia vida y estamos protegidos de sentir culpas irracionales, de creernos incapaces, malos o inútiles, de tener que complacer para ser aceptados.

Para poder ayudar a una persona con baja autoestima, primero que nada se tiene que concientizar del problema que tiene, y luego se la podrá ayudar llevándola, si es necesario, a un especialista y apoyándola durante el tratamiento o el proceso de recuperación.

La mayoría de personas tienen una baja autoestima porque constantemente se comparan con los demás. Aquí el problema es doble. Por un lado la gente tiende a compararse con los mejores y esa diferencia dónde aparentemente salen derrotados es lo que mina su autoestima. Además la gente intenta aparentar más de lo que es y lo que tiene, con lo cual puede parecer que todo el mundo está mejor que tú cuando en realidad están peor que tú, pero exteriormente intentan hacer ver que están genial cuando por dentro están hechos polvo.

Si tienes baja autoestima, tengo la seguridad de que leer estas líneas te han conmovido; pero a la vez te ha ayudado a reaccionar. Sin embargo,  quizás lo triste es que leerás estas líneas y pronto volverás a lo mismo, a quejarte de tu desafortunada vida. Lo único que puedo hacer es sensibilizarte y animarte a fortalecer tu autoestima para que te valores y no sufras.

 

 

 

 

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